Tuesday, June 4, 2013

Nociones temporales en el niño

Nociones temporales en el niño.
Por Alejandro Valdés Hernández.

Cuando al niño se le exige relacionar las fechas y los personajes memorizados con un continuo, comienzan sus dificultades para comprender los fenómenos históricos.

Los niños pequeños se encuentran atrapados en el presente. Aunque pueden ordenar eventos recientes, el pasado se les presenta confuso. Esta dificultad trae como consecuencia la utilización precaria de la información que se presenta para predecir, inferir y ordenar los acontecimientos históricos.

Es común oírles decir en una clase de historia que sus abuelos vivieron en la época de los descubrimientos geográficos, y que la vivienda familiar siempre ha sido la misma porque no ha cambiado desde que ellos recuerdan. Lo que ocurre en estos niños es que no han aprendido a coordinar los lapsos de tiempo de su vida personal con los de la historia. Para que logren este aprendizaje deben primero liberarse del pensamiento egocéntrico que los orienta.

Los niños tienden a creer que determinadas épocas o períodos históricos perduraron menos de lo que efectivamente duraron. Afirmaciones como “La Colonia duró 50 años” o, del presente a la Colonia ha transcurrido “mucho tiempo”, unos 40 años, son típicas. Frecuentemente, consideran el período de la Independencia más largo que el de la Colonia, o que la Colonia es más larga que la época Indígena, por creer que los períodos duran más o menos en función de la cantidad de “cosas” que ocurren. A esto se une el hecho de la ausencia de una métrica temporal (año, década, siglo, milenio), que hace de difícil acceso un tiempo largo como el de la Historia Patria.

Otra de las dificultades con la que se tropieza el niño es el lenguaje y la terminología con los que están elaborados los textos escolares. Estas explicaciones y términos históricos son abstracciones que requieren de razonamientos lógico-formales; mientras que la lógica del niño opera con razonamientos concretos.


Considero que la utilización de la biografía, así como de la línea de tiempo personal, permite que los niños se ejerciten y desarrollen habilidades necesarias (temporalidad, espacio, etc.) en la comprensión de los fenómenos históricos, el tiempo histórico y en el conocimiento de lenguaje y los términos históricos más usados.