Saturday, May 18, 2013

Preadolescencia


Desde tiempos antiguos se han creado estereotipos que se han establecido para los niños y las niñas, y si dichos gustos se invierten son señalados, aunque en mayor medida a los varones. Los padres no se preocupan tanto si los niños juegan con muñecas a los dos o tres años pero si ya tienen cinco o seis y continúan, ya hacen conclusiones respecto a las preferencias sexuales de sus hijos, aunque estos ni siquiera sepan o se preocupen en ese momento por dichas conjeturas.

 Durante los primeros años intermedios, la mayoría de los niños varones se dedica a actividades que exigen esfuerzo físico, y las niñas por actividades suaves, de pláticas. Si estas costumbres no se llevan a cabo, se señalan  a las niñas como “mari machos” y a los niños como “marica” por mencionar algunos adjetivos. Lastimando  a los infantes y quizás confundiéndoles más, en vez de aclararles. De hecho, es la misma comunidad de compañeros y las instituciones sociales las que se encargan de mantener estas conductas sin ser flexibles, utilizando prácticas duras y humillantes.

En esta etapa los niños experimentan sus primeros cambios a la preadolescencia y se empiezan a interesar por temas que les interesarán en un futuro, como menstruación, masturbación, eyaculación, relaciones sexuales, características sexuales, y en si lo que englobe la pregunta: ¿Qué me sucederá a mi con el tiempo?

Los niños comienzan a querer saber acerca de las relaciones sexuales y relacionan lo que saben con lo que no saben. En estos años no son impulsados por la sensación sexual sino por el ansia de su desarrollo. E inician las preguntas que para los adultos son un tabú. Como resultado, tenemos falta de información y desarrollo de creencias erróneas así como de mitos al respecto.

El infante inicia dejando atrás su comportamiento infantil y pretende sentirse como alguien mayor; se siente listo para tener responsabilidades pero no es capaz de llevarla a cabo, no desean una total independencia y libertad, les preocupa el que sus amistades y sus relaciones fuera de casa dañen su relación con sus padres, y que los problemas familiares irrumpan  la armonía familiar.
         
Se resisten al control de sus vidas, su cuerpo, su conciencia etc. Adoptan formas y pronunciaciones de lenguaje un tanto vulgares y descuidadas, carecen de tacto y no se quieren sentir bebes si van con su madre. No asumen el rol de adultos, porque aun no lo son, pero quieren sentirse como tales. Se comportan como niños al ser caprichudos, rezongones, etc., pero cuidado con tratarlo como tal, por que es una de las más grandes ofensas que se les pueda hacer.

Los niños se vuelven más capaces de comunicarse en cosas importantes para los adultos. Con buena reflexión y paciencia este puede ser un periodo de buenas relaciones en el seno familiar y ayudará a disminuir los problemas en la adolescencia. Recordemos, que todos somos productos de una gran gama de factores internos y externos, donde nuestras experiencias y nuestras características genéticas, se unen, se funcionan, a lo largo de todo un proceso gradual de experiencia- error- reformulación.