Saturday, May 25, 2013

Las características del juego

Por Alejandro Valdés Hernández.

El juego es una actividad que tiene el fin en sí misma, es decir, una actividad en la que no se trata de conseguir objetivos ajenos a la actividad sino que la propia actividad resulta placentera. En segundo lugar, se ha hablado de la espontaneidad del juego en oposición al trabajo, a la adaptación a la realidad.

El juego es una actividad que proporciona placer en vez de utilidad, que es una actividad que se realiza por el placer que produce. Una realización inmediata de los deseos o de las necesidades mientras que el trabajo sería una realización mediata.

Una cuarta característica, es la falta relativa de organización en el juego, que carecería de la estructura organizada que tiene el pensamiento serio.

Un quinto criterio es la liberación de los conflictos ya que el juego ignora los conflictos o los resuelve.

Ahora bien, el convertir una actividad ordinaria en juego permite obtener una motivación suplementaria para realizarla.

En el juego lo que sería un predominio de la asimilación, sin el mismo grado de acomodación, el niño incorpora la realidad a sus esquemas pero no se preocupa de acomodarse a esa realidad, sino que la modifica a su conveniencia. >El bastón que se convierte en caballo<. Desempeñan la función que se les quiere atribuir, con independencia de que no sean realmente lo que se pretende.

Casi todo es posible y la realidad puede adaptarse a lo que el sujeto desea. Pero al hacer esto el niño está también aprendiendo características de la realidad y en cierto modo controlándolas. El juego es un medio de minimizar las consecuencias de las propias acciones y, por tanto, de aprender en una situación menos arriesgada.


En conclusión, el juego nos brinda la posibilidad de realizar acciones, alejados de la presión de obtener un resultado, proporciona grandes posibilidades de explorar con las conductas, y puede tener una gran utilidad desde el punto de vista adaptativo, ya que permite la manipulación de instrumentos, descubriendo sus posibilidades más variadas sin plantearse inicialmente la consecución de metas, que quizá fueran inalcanzables en ese momento, todo a través de una actividad placentera.