Saturday, May 25, 2013

La preparación de las lecciones

La preparación de las lecciones.
Por Alejandro Valdés Hernández.
Janet Viveros Contreras
Reina Abigail Hernández Hernández

Tijerina Buenaventura nos dice que, la enseñanza se realiza por medio de lecciones; pero no cualquier lección, son lecciones planeadas de antemano y que responden a distintos elementos y circunstancias. Ya lo decía aquel famoso maestro, Juan Amós Comenio, que un elemento importante para cualquier clase era la preparación; o como decía Rébsamen, no podemos llegar a improvisar en una clase, debemos de planear con antelación.

            La planeación será considerada como el trabajo que se va a desarrollar durante el proceso sistemático de la obra educativa, mostrando las etapas de actividad que efectuarán los alumnos guiados por el maestro. Estableciéndose armonía y coherencia entre cada uno de sus elementos, y siendo susceptible de modificaciones, preservando el carácter activo de la enseñanza e instituyéndola como un proceso que se logrará con la cooperación de los actores del ámbito escolar (maestro y alumnos).
           
El plan preparado de antemano es un elemento imprescindible para el éxito de nuestra labor, preparar nuestra clase requiere de la preparación científica y metodológica, así como también el empeño y esfuerzo de nosotros para lograrlo. Nuestro deber será el de conocer el tema, el asunto, la extensión, la intensidad, el alcance e incluso la relación o los vínculos que se establecen con otras asignaturas. En caso de que nos confiemos a nuestro conocimiento o experiencia corremos el riesgo de fracasar, ya que podemos titubear, perder el tiempo, y pues los niños lo notan, y si la situación es repetitiva, ellos empiezan a perder la simpatía hacia nosotros y el interés por lo que le presentemos.

Sería ridículo que un maestro fuese a dar clase acerca de un tema que no conoce, ¿o no lo creen así? Es lógico que al elegir el tema también debemos conocerlo: su asunto, ideas principales, propósitos, extensión, intensidad, alcance, etc. Y nuestra elección se verá determinada por los programas, la importancia, e inevitablemente, el tiempo. Además se requiere un esfuerzo de investigación acerca del tema y así dominar el tema y poder resolver las dudas que se presenten sin correr el riesgo de dar una noción errónea del tema.

Es importante empezar por seleccionar el tema, cumpliendo con dos requisitos: a) Extensión apropiada; y, b) Debida intensidad. Es necesario, dosificar debidamente los asuntos históricos que van a tratarse en cada clase, haciendo desde el principio del año una subdivisión de la materia, tomando en cuenta el número de clases. En cuanto a la intensidad, esta dependerá del grado de evolución de los niños. Para lo cual es preciso conocer sus condiciones psicológicas, de la evolución y capacidad mental media del grupo y también los gustos e intereses.

Si son de primer ciclo pues es factible usar un método anecdótico y analítico rudimentario, con una forma expositiva dialogada y utilizando cuentos como procedimientos. A diferencia del último ciclo en el que se hace uso de un método deductivo, con formas oral y escritas y como procedimiento, la observación libre, la expresión de criterios y la identificación de relaciones.

Por medio de la reflexión profunda puede el maestro elegir temas fuertemente educativos y desechar los que no conduzcan a este fin. Además, es menester que el niño tome parte activa en la enseñanza y comprobar continuamente que asimila el tema.

Según Tijerina, la planeación está integrada por tres fases. La primera conocida como exordio, principio, motivación, que tiene como finalidad principal, señalar las actividades del niño y del educador encaminadas a despertar en el infante la curiosidad, el interés y la simpatía necesarios para adaptar su mente a recibir los nuevos conocimientos y lograr que su atención no decaiga.

La segunda fase, se conoce con los nombres de asociación, concepto, medio, etcétera. Nos dice que las distintas partes del conocimiento deber ser presentadas en forma amena y debidamente graduadas, conectándolas con las vivencias del alumno y haciendo frecuentes referencias al tiempo presente, haciendo uso de estímulos y materiales.


La tercera etapa, se conoce como aplicación, comprobación, fin de clase, etc. Tiene como objetivos comprobar si el nuevo conocimiento fue debidamente adquirido, así como hacer de él las aplicaciones necesarias. Esta confirmación debe hacerla el niño por medio de la expresión, que puede ser verbal, escrita o gráfica.