Friday, May 24, 2013

La práctica educativa. Unidades de análisis

La práctica educativa. Unidades de análisis.

A continuación se presenta los puntos más destacados acerca de cómo mejorar la práctica educativa, sus variables que la configuran y las variables metodológicas de la intervención en el aula.

Objetivo: mejorar la práctica educativa.

Uno de los objetivos de cualquier buen profesional consiste en ser cada vez más competente en su oficio. Para lograrlo es muy necesario tener conocimientos y experiencias de las variables que intervienen en el aula y como abordarlas. Sin embargo, es aquí donde surgen problemas de valoración: ¿qué experiencias son adecuadas?, ¿bajo qué criterios debemos valorarlas?, ¿realmente hacemos bien nuestro trabajo?, etc.

El análisis de nuestra práctica, mejora nuestra actividad profesional pero no será suficiente sino conocemos los criterios que nos permitan realizar una evaluación razonable y fundamentada. Sin embargo, la complejidad de las variables que intervienen en los procesos educativos, tanto en número como en grado de interrelaciones que se establecen entre ellas, afirman la dificultad de controlar esta práctica de una forma consciente. En la clase suceden muchas cosas a la vez, rápidamente y de forma imprevista, y durante mucho tiempo, lo cual hace parecer difícil el intento de encontrar pautas o modelos para racionalizar la práctica educativa.

Elliot distingue dos formas muy diferentes de desarrollar esta práctica:

Por un lado, en donde el desarrollo de la comprensión precede a la decisión de cambiar las estrategias docentes. Por otro lado, en donde la decisión de adoptar una estrategia de cambio precede al desarrollo de la comprensión. La acción inicia la reflexión.

Lo recomendable sería, si disponemos de conocimientos (referentes de la situación), los utilicemos previamente al planificar, durante el proceso educativo y después, realizar una valoración de lo acontecido. Nuestras debilidades y errores recaen en parte por la falta de reflexión sobre las situaciones y la omisión de acciones para mejorar. Es necesario, una actuación profesional basada en el pensamiento práctico, pero con capacidad reflexiva.

No obstante, necesitamos medios teóricos que contribuyan a que el análisis de la práctica sea realmente reflexiva; entendido como instrumentos conceptuales extraídos del estudio empírico y de la determinación ideológica, que permitan fundamentar nuestra práctica. Dos grandes referentes son:

*      La función social de la enseñanza.
*      El conocimiento del cómo se aprende.

            La estructura de la práctica obedece a múltiples determinantes, tiene su justificación en parámetros institucionales, organizativos, tradiciones metodológicas, posibilidades reales de los profesores, de los medios y las condiciones físicas existentes, etc.

            Entender la intervención pedagógica exige situarse en un modelo en el que el aula se configura como un microsistema definido por unos espacios, una organización social, unas relaciones interactivas, una forma de distribuir el tiempo, un determinado uso de los recursos didácticos, etc., donde los procesos educativos se explican como elementos estrechamente integrados en dicho sistema. Así pues, lo que sucede en el aula sólo se puede averiguar en la misma interacción de todos los elementos que intervienen en ella. Pero además, esta práctica, si debe entenderse como reflexiva, no puede reducirse al momento en que se producen los procesos educativos en el aula, debe extenderse a la planificación y la evaluación de los procesos educativos, parte inseparable de la actuación docente.

            Podemos definir las actividades o tareas como una unidad básica del proceso de enseñanza/aprendizaje, cuyas diversas variables presentan estabilidad y diferenciación. Tienen entidad suficiente para hacer un análisis ilustrativo de los diferentes estilos pedagógicos, pero pueden tener un valor u otro según el lugar que ocupen.

            Teniendo en cuenta el valor que adquieren las actividades cuando las colocamos en una serie o secuencia significativa, hay que ampliar esta unidad elemental e identificar, también, como nueva unidad de análisis, las secuencias de actividades o secuencias didácticas como unidad preferente para el análisis de la práctica, que permitirá el estudio y la valoración bajo una perspectiva procesual que incluya las fases de planificación, aplicación y evaluación.

            Si realizamos un análisis de dichas secuencias buscando los elementos que las componen, nos daremos cuenta de que son un conjunto de actividades ordenadas, estructuradas y articuladas para la consecución de unos objetivos educativos, que tienen un principio y un final conocidos tanto por el profesorado como por el alumnado.

            Una vez determinadas las unidades didácticas, hay que buscar sus dimensiones para poder analizar las características diferenciales en cada una de las diversas maneras de enseñar. Joyce y Weil utilizan cuatro dimensiones: sintaxis, sistema social, principios de reacción y sistema de apoyo.

            Las dimensiones o variables que selecciona el autor son las siguientes:

*      Las secuencias de actividades de enseñanza/aprendizaje o secuencias didácticas.
*      El papel del profesorado y del alumnado y sus relaciones.
*      La forma de estructurar los diferentes alumnos y la dinámica grupal que se establece configuran una determinada organización social de la clase.
*      La utilización de los espacios y el tiempo.
*      La manera de organizar los contenidos.
*      La existencia, las características y el uso de los materiales curriculares y otros recursos didácticos.
*      El sentido y el papel de la evaluación, entendida como control de los resultados de aprendizaje conseguidos.

Las variables que configuran la práctica educativa.

            En el cuadro podemos ver inicialmente los ámbitos de intervención educativa y su concreción en unos contenidos de aprendizaje y unos criterios de enseñanza que se combina e inciden en las características adoptadas por las variables metodológicas en lo que el autor denomina una “propuesta de intervención ideal”. De esta forma, tenemos el modelo teórico libre de cualquier contexto educativo en específico. Pero posteriormente, nos situamos en la realidad del contexto educativo, en donde debe llevarse a cabo la intervención y una serie de condicionantes que impiden, dificultan o modulan el desarrollo ideal según el modelo teórico.

            De esta forma, la práctica educativa se interpreta no sólo desde lo que no se hace con relación al modelo teórico, sino como el resultado de adaptación a las posibilidades reales del medio en que se realiza el proceso.



Licenciatura de Educación Primaria.
Seminario de Análisis del Trabajo Docente.
Séptimo Semestre.
Alejandro Valdés Hernández.