Thursday, May 23, 2013

La Perspectiva de Género

La Perspectiva de Género.
Alejandro Valdés Hernández.

POR QUÉ ES IMPORTANTE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO.

Marta Lamas, plantea la realidad sobre un tema muy oído pero poco atendido: la desigualdad de género entre hombres y mujeres. De una forma interesante, expone una serie de argumentos acerca del origen de esta manera de pensar, así como de las prácticas discriminatorias que ocurren. Desglosa todas las premisas, las ordena y analiza, para poder brindarnos una excelente explicación de la perspectiva de genero, de los roles, de su entendimiento tradicional, de su proceso histórico social, los contra de seguirlo entendiendo como nuestros ancestros, y los pro de cambiar nuestra perspectiva,  realiza propuestas y soluciones para tener una concepción más flexible, igualitaria, respetuosa y digna acerca de la identidad de genero de cada uno.

Aun hoy en día, en pleno siglo XXI, tenemos conocimiento de que se siguen dando actos discriminatorios a diversos grupos a pesar de que por ley esta declarado que todos somos iguales y poseemos los mismos derechos. Uno de los grupos mas atacados ha sido “el de la mujer”, ataques basados solo en ideas y prejuicios sociales, que están entretejidas en el género. Los roles siguen limitando la igualdad.

En primera instancia, encontramos que la cultura introduce el sexismo, o sea la discriminación en función del sexo, (anatomía de ambos con sus funciones reproductivas evidentemente distintas) mediante el genero.

Cada cultura establece prácticas, ideas, discursos y representaciones sociales que atribuyen características específicas a cada uno de sus miembros, de manera individual y por pertenecer a un grupo. Esta construcción simbólica, reglamenta y condiciona la conducta de las personas, la sociedad fabrica las ideas o roles de lo que debe ser el hombre y la mujer.

Las mujeres sufren la discriminación pero muchas veces no se dan cuenta de ésta e incluso son coparticipes de la perpetuación de estas prácticas, ya que por su marginación, la valorización inferior de los trabajos femeninos, y la falta de preparación que tienen, les impide reconocer su estatus de victimas. Y lo que sucede es que se requiere una perspectiva de análisis que explique la existencia de la injusticia, su persistencia y la “complicidad” de las mujeres.

GENERO EN ESPAÑOL DIFERENCIAS DE IDIOMA, ANALOGÍAS Y CONFUSIONES CONCEPTUALES.

La discriminación en nuestro país abarca diversos ámbitos, llega incluso a reflejarse en el lenguaje. Dentro de nuestro idioma hay cierta ambigüedad cuando tratamos de referirnos a genero, ya que éste es un concepto con una gran variedad de significados, por lo mismo solemos usarlo de manera errónea y en algunos casos adjudicárseles solo a las mujeres.

Sin embargo, el género afecta tanto a hombres como a mujeres, una regla útil es tratar  de hablar de los hombres y las mujeres como sexos y dejar el término género para referirse a las ideas, prescripciones  y valoraciones sociales sobre lo masculino y lo femenino. Ambos términos son distintos, el sexo se refiere a lo biológico y el genero a lo construido socialmente, a lo simbólico.

Un ejemplo:
Al  decir: “la menstruación es una cuestión  de género” nos debemos hacer una pregunta, ¿fue construido socialmente o biológicamente? A lo que contestamos que es biológicamente.

Caso contrario:
Con menstruación no pueden bañarse. En esta situación, es de género ya que fue construido socialmente.

COMO SURGE LA CATEGORÍA GENERO.

La  primera disciplina que utilizó la categoría género para hacer diferenciación con el sexo fue la psicología, en su vertiente medica. John Money la utilizo en 1955 y posteriormente Robert Stoller la desarrolló

Stoller decía que lo que determina la identidad y el comportamiento masculino o femenino no es el sexo biológico sino el haber vivido desde el nacimiento las experiencias y costumbres atribuidas a los hombres o las mujeres. Concluyo que la asignación y adquisición de una identidad es más importante que la carga genética, hormonal y biológica.

Desde esta perspectiva psicológica, genero es una categoría en la que se articulan tres instancias básicas:

a)     La asignación (rotulación, atribución) de género.

Se realiza en el momento en que nace el bebé, a partir de la apariencia externa de sus genitales. Sin embargo se pueden generar graves trastornos cuando hay una contradicción de la apariencia y la carga cromosomita, y no es detectada.

b) La identidad de género.

Entre los dos y tres años, el niño identifica el género al que pertenece en todas sus manifestaciones: sentimientos o actitudes, comportamientos, juegos, etc. Después de establecida su identidad de género, se rechaza cualquier cosa que parezca propio del otro sexo. Además, es imposible cambiarla una vez asumida, solo las propias personas, por su voluntad y deseo, llegan a realizar cambios de genero.

c) El papel de género.

Éste, el rol, se forma con el conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad  y la cultura sobre el comportamiento, en este caso el femenino y el masculino. Y aunque todas las sociedades tienen sus características propias se puede sostener una división básica  que corresponde a la división sexual del trabajo más primitiva.

Sin embargo, no hay comportamientos o características de personalidad exclusivas de un sexo. Uno y otro comparten rasgos y conductas humanas; y las diferencias que existen entre ambos sexos son de tipo físico y biológico, insuficientes por si mismas para provocar un comportamiento exclusivo.

Es mucho más fácil modificar los hechos de la naturaleza que los de la cultura, a pesar de que la ideología asimila lo biológico a lo inmutable y lo sociocultural a lo transformable.

Lo que sucede es que las ideas son a veces más fuertes que la realidad. Es por eso que cuando alguien se sale de la esfera de lo natural se le tacha de antinatural. Y es así como el tabú se construye a partir de la diferente anatomía de hombres y mujeres, pero se trata de una valoración simbólica, que nada tiene que ver con la capacidad real.

LA COMPRENSIÓN DEL GÉNERO Y LA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA.

Comprender que el orden simbólico, y no la naturaleza, ha ido generando las percepciones sociales existentes, nos ayudara a entender como las prescripciones encasillan a las personas y las ponen en contradicción con sus deseos, talentos y potencialidades.

En otras palabras, el género es un filtro por el cual miramos el mundo, y a la vez, una armadura, la cual nos constriñe y nos fija limites en nuestras vidas. Pero, aceptar que tener cuerpo de mujer o de hombre no significa tener determinadas habilidades, deseos, ciertas tareas o ciertos trabajos profesionales, abre un panorama vital, afectivo, educativo y laboral mucho más complejo y rico para todas las personas.

Sin embargo, lo anterior es amenazante a las creencias religiosas de algunos grupos que creen en la naturalidad de la complementariedad de mujeres y hombres. Que por el hecho de tener anatomías distintas con funciones reproductivas complementarias, deben de tener papeles y lugares sociales distintos y complementarios. Pero, la división del mundo en dos esferas es un proceso que se ha ido construyendo históricamente, y donde pesan más los aspectos culturales que los biológicos.

No existe una esencia de mujer o una de hombre; si existiera, todas las mujeres, solo por el hecho de ser mujeres, compartirían una misma estructura vital (esencia). Lo cual no se da al haber personas bisexuales o andróginas, etc.

La idea de que la mayoría de las diferencias entre mujeres y hombres son construidas socialmente y, por ende, son modificables, va en contra a lo enseñado por generaciones, en donde se supone que la mujer tiene que actuar de una forma y el hombre de otra. En otras palabras, tenemos una idea radical que empieza a romper el esquema construido socialmente durante siglos y reforzado por diversas instituciones como ha sido la iglesia o la familia.

Aunado a lo anterior, le sumamos nuestra poca tolerancia a la ambigüedad, a lo nuevo, no comprendemos la equidad y en nuestro afán de clasificar traducimos la diferencia en desigualdad. La meta es alcanzar la igualdad con el reconocimiento de las diferencias dentro del esquema cultural tradicional, haciendo que se modifique paulatinamente a los nuevos tiempos, eliminando aquellas practicas sociales, que oprimen y discriminan: el sexismo y la homofobia.

Comprender lo qué es el género y cómo opera nos lleva a construir reglas de convivencia más equitativas, donde la diferencia sexual sea reconocida y no sea utilizada para establecer desigualdad. Solo así podrán establecerse opciones de vida flexibles, y podremos compartir equitativamente responsabilidades políticas y domesticas.


Solo así podremos llegar a ser iguales, ciudadanos con derechos y responsabilidades, con independencia y con participación… verdaderos seres humanos y no simples animales.