Wednesday, May 22, 2013

Jugar a ser

 “Jugar a ser”
Eduardo Sigler Islas.

Al igual que el autor, considero que ha sido ignorada dentro de la escuela primaria aquella actividad, conocida como juego dramático; inclusive, se desconoce los beneficios posibles a alcanzar con su ejercicio periódico. Y la verdad es que para los niños y para los adultos, el juego dramático adquiere diferentes significados. Para los niños, el juego dramático es parte de su naturaleza, es una forma de cómo conoce, prueba y explora un mundo nuevo.

A través de este medio se pone a prueba el mundo real y su imaginación. Juega con papeles (rol social), juega con situaciones, prueba sus instrumentos expresivos, se comunica de maneras diferentes con otros niños. En pocas palabras, el niño construye universos propios, se transforma en seres que le atraen, se enfrenta a sus miedos, y de esta forma se encuentra en constante movimiento entre lo imaginario y lo real. Pero el adulto está acostumbrado a imponer sus decisiones ya que buscan el bienestar del niño y el logro de metas y propósitos propios del adulto pero totalmente ajenas al infante.

De esta forma, el juego dramático es convertido en literatura, danza, música y teatro hecho, revisado y aprobado por los adultos para el consumo de los niños. Evidentemente, como señala el autor, es el mundo de los adultos disfrazado de niño. Ahora bien, esto no significa que debemos rechazar este mundo y evitar que los niños incursionen en él, si el niño se interesa y motiva no habrá problema, lo malo es arrebatarlo despóticamente del juego dramático y trasladarlo a un mundo que no le interesa o para el cual aún no se encuentra preparado cognitiva, motriz y afectivamente.

Regresando al juego dramático, se caracteriza por su espontaneidad, la creatividad, la reordenación de signos y la exploración de lenguajes, y todo esto se logra con el menor estímulo. Además, el juego genera comunión social, compromete sin formalismo, inspira en busca de nuevas posibilidades, se adecuan a la situación creada e imaginada, por lo que no existen errores. Se acuerdan reglas y convenciones en el corazón mismo del suceso dramático.

El papel del maestro.

*      Como promotor y animador del juego dramático.
*      Él debe provocar las situaciones que conducen al juego dramático.
*      Debe propiciar el ambiente lúdico.
*      Debe motivar la participación colectiva.
*      Debe ser el árbitro, recogiendo consensos, atenuando disputas y haciendo que se acaten las reglas que se van creando.
*      Debe aportar materiales.
*      Determina el fin del juego.
*      Deberá invitar a reflexionar colectivamente las experiencias.
*      Motiva el traslado del juego a otros medios de expresión: danza, música, literatura y artes plásticas.

Condiciones para el juego.

*      Un espacio de confianza para el niño.
*      Ejercicios de calentamiento para preparar los instrumentos expresivos, se logra a través de juegos breves dirigidos.
*      Participación colectiva, inicialmente se hará una lluvia de ideas para elegir el tema del juego: tiempo-espacio, personajes y acciones. El maestro también propone.
*      Que se trabaje sobre dos o más temas, integrándose grupos según su preferencia.
*      Puede utilizarse muñecos, mascaras y disfraces. Por lo que es necesario contar con diversos materiales y elementos.
*      Y forzosamente, durante todo el juego, una actitud positiva y alegre por la actividad.

Por Alejandro Valdés Hernández.

3º “C” Licenciatura de Primaria.