Saturday, May 18, 2013

Fundamentos de las relaciones con los compañeros


Fundamentos de las relaciones con los compañeros.


Uno de los fines de la reforma del sistema educativo en español es el de preparar a los estudiantes para participar en la vida social y cultural. No obstante, no depende solamente de una instrucción rigurosa y sabiamente planificada, sino también, de la posición que cada uno ocupe en el entramado social del grupo y del tipo de relaciones que establezca con los compañeros. Una y otras van perfilando el estilo de interacción que finalmente adoptará el niño.

            Antes de llegar a la escuela el niño tiene pocas posibilidades de establecer relaciones con sus iguales. Sin embargo, se cuenta ya con un importante bagaje de experiencias sociales y comunicativas provenientes de las interacciones familiares. Los niños que han mantenido un vínculo de apego positivo y estable en el seno familiar, son normalmente niños que demuestran una mayor competencia social en sus relaciones con los compañeros de la misma edad.

            Se ha observado que un estilo paterno hostil e inconsistente se asocia normalmente con incompetencia, mientras que uno autoritativo lo hace con destreza social. La interacción de los niños con sus madres es predictiva del desarrollo de competencias sociales en la interacción con los iguales.

            Los investigadores Dekovic y Janssens han planteado la necesidad de investigar el eslabón que media entre la conducta parental y el estatus sociométrico de los niños. Los resultados de su estudio indicaron que los padres de los niños populares eran los que mostraban un estilo autoritativo-democrático cuando interactuaban con sus hijos, usando indirectamente las estrategias de persuasión verbal, y promoviendo un mayor apoyo, animo y refuerzo positivo. Por su parte, los padres de niños rechazados en el aula mostraban un mayor uso del estilo autoritario-restrictivo, tendiendo a un menor uso de las emociones positivas y a un mayor uso de la crítica a la conducta y función de su hijo.

            Cuando los niños habían sufrido algún tipo de experiencia traumática en forma de malos tratos, se fomentaron respuestas agresivas que son malas compañeras de la competencia social. La variable con más peso en la predicción de la habilidad social es la postura que la familia adopta respecto de la aprobación o no de la agresividad como forma de relación con los demás.

            El ambiente escolar proporciona, al niño la oportunidad de poner en marcha aquello que previamente ha aprendido en la familia. La escuela exige al niño una adaptación de su repertorio conductual a las nuevas exigencias. Dicha adaptación es además individual y por lo mismo una experiencia distinta para cada niño.

            Los mecanismos de aprendizaje social que podemos encontrar en el aula, continúan siendo semejantes a los de la familia    : todos son verdaderos electos de socialización que obligan a modificar roles y estatus personales, y que terminan por asignar a cada niño una determinada posición entre sus compañeros.