Tuesday, May 14, 2013

El diario como instrumento para cambiar las concepciones


 “El diario como instrumento para cambiar las concepciones”.
(Capitulo 3 del libro “el diario del profesor”.)

Nuestras concepciones se caracterizan por su resistencia al cambio, y esto se debe a que nos ofrecen un alto nivel explicativo y funcional. Sin embargo, si las sometemos a procesos continuados de contraste, suelen aparecer contradicciones y evidencias que nos pueden llevar a la modificación, ampliación o sustitución de las mismas por otros puntos de vista que ofrezcan una mayor potencialidad explicativa acerca de los problemas prácticos y dilemas que más nos puedan preocupar.

Estos procesos de contraste requieren de planificación y sistematización si pretendemos iniciar una dinámica sostenida de evolución de nuestras ideas. Esta dinámica ha de situarse en la perspectiva de un proceso de investigación y experimentación de alternativas curriculares diferentes, que requiere que se dé en el seno de un equipo de profesionales y que esté orientado por un facilitador, asesor o investigador.

3.1. El diario trabajado en equipo: contrastando el punto de vista con los compañeros.

La propuesta de estructurar el contenido de las sesiones en torno a la lectura y discusión de los diarios de clase puede facilitar el descubrimiento de los obstáculos internos, favoreciendo la implantación progresiva de una estrategia de reflexión conjunta sobre y para la acción.

Solemos tener la sensación de que los problemas que se nos plantean son exclusivos de nuestra clase. Cuando los compartimos critica y rigurosamente, los problemas ya no son mis problemas: son problemas profesionales compartidos y mas objetívales que en su primera formulación.

El intercambio de puntos de vista entre profesores debería abarcar aspectos como los siguientes:
  • Concepciones acerca del papel del maestro.
  • Concepciones acerca del contexto.
  • Ideas y conocimientos del maestro que influyen en su labor.
  • Obstáculos que bloquean sus procesos de evolución profesional.
  • Los problemas, intereses y necesidades que manifiestan.
  • Las conductas más significativas que tienen en la clase.

El intercambio, la contrastación y el análisis de los aspectos mencionados facilita la ampliación de los puntos de vista iniciales y favorece, por tanto, la evolución de las concepciones. Estas nuevas ideas deben traducirse en el diseño de una nueva intervención, los cambios en las ideas (el saber) han de tener un reflejo en los cambios en  el programa (en el saber hacer).

3.2. El diario del profesor y el pensamiento de los alumnos: contrastando con la otra parte.

Una buena parte de las concepciones que poseemos se relacionan con nuestra visión acerca del papel de los alumnos en la escuela. Es por esto, que en la selección de los objetos de estudio debemos tener en cuenta las necesidades, problemáticas e intereses más próximos de los alumnos.

Es importante en este tipo de actividades observar atentamente, y registrar en el diario, aquellas conductas, comentarios, preguntas, etc., que puedan desvelar intereses, curiosidades y nuevas expectativas.

Un diagnostico más sistemático del pensamiento espontáneo de los alumnos utilizando diversos recursos y técnicas puede evidenciar los diferentes niveles de conceptualización que presentan ante una misma temática, lo que contrasta con el hecho de enseñar como si los alumnos tuviesen niveles homogéneos de conocimientos.

Trabajar con las ideas de los alumnos facilita la adopción de nuevos enfoques de objetivos y contenidos (el qué enseñar), adecuando y complejizando los criterios de selección y organización de los mismos. Esta forma favorece el cómo enseñar y la evaluación.

3.3. El diario del profesor y el facilitador: contrastando con un tercero.

El asesor /facilitador debe de ayudar a explicitar y diagnosticar los problemas prácticos y las creencias de los profesores, y apoyar metodológicamente un proceso sistemático de reflexión sobre la acción orientado a la investigación de dichos problemas, en la perspectiva de favorecer un cambio de la teoría y la práctica profesional.

Sin embargo, el asesor no puede estar presente en la clase. Llevar un diario de clase permite garantizar la recogida de información, la obtención de datos sobre aspectos considerados relevantes y la aportación de una visión histórica del desarrollo de los acontecimientos, que con posterioridad se puede analizar conjuntamente (profesor- equipo de profesores- asesor /facilitador) y contrastar con informaciones procedentes de otras fuentes que ofrezcan una perspectiva diferente de los mismos acontecimientos.
 








Por último, este proceso de contrastación se puede estructurar metodológicamente en torno a tres grandes momentos:

a)      La descripción y el análisis de la dinámica general de la clase que llevara a la detección de los problemas, así como de las creencias y obstáculos asociados a los mismos.
b)      El diseño de nuevas acciones que aborden e intenten superar los problemas detectados por medio de la contrastación.
c)      El desarrollo y la experimentación de los nuevos diseños, así como su seguimiento investigativo.