Wednesday, May 8, 2013

Cómo leer en voz alta.


Cómo leer en voz alta.
Por Alejandro Valdés Hernández.

Es una tarea fundamental contribuir a la formación de niños lectores por placer y no por obligación.

Dicen que de la vista nace el amor, nosotros hemos comprobado que también del oído nace el amor… por los libros. Promovamos la imaginación de los niños mediante la narración o lectura de nuestra parte, que además les brindara un ejemplo de lectura en voz alta. La lectura por gusto se contagia con el ejemplo; hay que leer con la gente que uno quiere y aprecia, en voz alta, por el puro placer de hacerlo.
                    
Cuando lees en voz alta, compartes con los demás el texto por medio de tu voz. Si tu lectura es buena, quienes te escuchen se interesaran por lo que dices; de lo contrario, te prestarán poca atención. Además, reforzara los lazos de afecto e interés. Tendrá una actividad intima y amistosa con ellos, en otras palabras tendrá un poderoso instrumento para reforzar la unidad de su familia o de su grupo.

Es mas conviene que los niños pequeños se acostumbren a escuchar la voz de los padres y maestros, pues así desarrollaran una actitud positiva hacia los libros. Asocian la lectura con un momento de calma y seguridad en que se encuentran rodeados de cariño y atención. La lectura en voz alta puede ser una forma de caricia y de arrullo.
      
Procura hacer lo siguiente:

Para leer con nuestros hijos o alumnos, es importante que nosotros mismos seamos lectores, que estemos interesados en comunicar su gusto por la lectura, y dispuestos a dedicar ganas y tiempo a esta actividad. Ahora, si usted no es un lector, no se preocupe, aun puede hacer una gran labor con sus hijos y una buena lectura en voz alta, solo que tendrá que trabajar intensamente para hacerse mejor lector y contagiar a su hijo. Deberá leer todos los días y buscar que sus lecturas sean cada vez de mejor calidad, y sobretodo que sean placenteras.

Selecciona previamente el texto, procurando que sea interesante para ellos. Si un libro le aburre a usted, lo más probable es que fastidie también a los niños, si es así ¡déjelo! y consiga otro. Intente comenzar con textos sencillos y poco a poco, a medida que van haciendo más lecturas, busquen textos más complicados.
               
Lee el texto en silencio varias veces hasta que lo entiendas y fíjate qué tipo de texto es, porque de ello dependerá la forma en que debes leerlo.

El tiempo de la lectura en voz alta puede variar dependiendo de las características y circunstancias, pero es aconsejable que por lo menos sean 15 minutos todos los días y poco a poco se vaya aumentando el tiempo. Trate de establecer un momento fijo para la lectura en voz alta, así además de crear el hábito, el tiempo de lectura se irá convirtiendo en un momento especial, previsible y esperado.

Concéntrate en lo que dice el texto.

Pronuncia claramente todas las palabras.

Respeta la puntuación y haz cambios de entonación para marcar las distintas emociones que expresó quien escribió el texto (tristeza, alegría, enojo, sorpresa, etc.)

Dramatiza un poquito los diálogos. Apóyate en movimientos de tu cuerpo y gestos del rostro para dar mayor énfasis, pero sin exagerar. Sintamos la lectura y sobretodo, démosle vida y contagiemos a nuestros “pequeños”.

Cuida que tu voz sea escuchada por todos, de manera que no sea tan fuerte que moleste, ni tan baja que no se oiga.

Lee a una velocidad adecuada. Si lees muy rápido, quienes te escuchan no podrán entenderte; si lees muy lento, quizás se aburran.

Cuando el texto lo facilite, haga participar a los niños, ya sea haciéndolo experimentar como si ellos fueran los personajes o deteniéndonos en algún punto clave y preguntarles: ¿ahora qué pasará?, si fueras tú, ¿qué harías a continuación? Puedes mostrar las ilustraciones y que ellos anticipen el contenido del texto.

En la medida de lo posible, señala con el dedo cada palabra que vaya leyendo. Los niños descubrirán que no solo las ilustraciones son importantes.

Puedes también, leer fragmentos a tus hijos o alumnos, y luego dejar que ellos terminen por su cuenta.

Aprendan a hablar y a escribir sobre lo que escuchan y lo que leen. Responda con buen ánimo y detalladamente toda pregunta que suscite la lectura.

No presiones a los niños ni les pidas que estén quietos o callados; permíteles reaccionar a la lectura, permíteles expresarse, déjalos hablar y escribir durante la lectura. El arte de escuchar y de comprender lo que se escucha se desarrolla con el tiempo y el contacto constante. No esperes resultados de un día para otro.

Ahora, aprovecha cualquier oportunidad para leerles, mientras esperan el autobús, o cuando están en una fila.
La finalidad última de la lectura en voz alta es formar buenos lectores que lean libros por su cuenta. Serán nuestras actitudes y las actividades agradables las que acercaran al niño a la lectura. De ahí la importancia de crear un clima de confianza, libertad y tranquilidad en torno a la lectura, evitando caer en la tentación de obligarlo a leer o motivarlo mediante la obtención de buenas calificaciones.

Posteriormente, ayúdeles a que ellos mismos encuentren lecturas a su alcance, presénteles toda la gama de textos literarios que hay, los cuales tengan interés y sentido para ellos. Leer es un modo de madurar fisiológicamente y culturalmente, y solo se aprende a leer leyendo.

Por ultimo, recuerde que un buen lector es aquel que lee constantemente por el placer de hacerlo hasta el fin de su vida, y que por ende, se está superándose con el tiempo, siendo capaz de leer materiales cada vez más complejos y de mayor calidad. Por lo mismo, tenga presente que siempre se puede ser mejor lector.