Tuesday, May 14, 2013

CIENCIA, DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN


CIENCIA, DEMOCRACIA Y EDUCACIÓN.

            John Dewey fue uno de los grandes pedagogos que hicieron grandes aportaciones al ámbito educativo, transformándolo radicalmente. Para él la ciencia, la democracia y la educación se interrelacionan dentro de un mismo ámbito, el social, y de esta manera ambas se retroalimentan una de la otra logrando un propósito en específico: la supervivencia y el logro de una vida buena y feliz.

            Todo gira alrededor del hombre, un ser social, creativo y libre que se desarrolla y actúa dentro de una sociedad, la cual se caracteriza por poseer una democracia, una educación y una ciencia, en donde la verdad es la observación de las consecuencias del actuar, definido por los propósitos de la humanidad, siendo este el principal objeto de conocimiento.

            Por democracia, se entiende como un modo de vida en donde se valora y respeta la participación conjunta y comunicativa de sus elementos. Y cuyas acciones se ven determinadas por los demás y a la inversa. En la democracia hay libertad e igualdad, lo que permite que todos tengan las mismas oportunidades, pero lo más importante es la capacidad de reconocer necesidades y aspiraciones comunes, que motiva la disposición a resolverlas conjuntamente beneficiando a todos.

            La experiencia colectiva de una sociedad es una fuente para la resolución de problemas comunes, de manera que la educación habría de estar en consonancia con las necesidades e ideales sociales.

            La educación no se concibe en el hombre aislado al contrario reconoce que surge de la convivencia, de la relación de dar y recibir experiencias que se comparten y se multiplican, centrándose en la participación social, considerando inclusive a las relaciones como parte del patrimonio cultural del grupo y de la ideología imperante en él. Además, los procesos de la instrucción se centran en la producción de hábitos de pensar basados en la reflexión de la experiencia auténtica, proporcionando la oportunidad y las ocasiones para comprobar sus ideas por su aplicación.

            De lo anterior, se concluye que la educación debe ser científica, basada en procesos democráticos de actividad conjunta, guiada por la mejor forma de resolución de problemas, haciendo uso del método científico experimental, y entendiendo al aprendizaje como la experimentación y la búsqueda de lo desconocido. Y de esta manera se observa una vez más la interrelación existente entre ciencia, democracia y educación dentro de un mismo ámbito de acción: el social.