Friday, April 26, 2013

Tacto pedagógico


El Tacto y la Enseñanza.


1.- ¿Por qué es importante el tacto en la enseñanza?

El estudio del tacto nos permite centrarnos en algunos elementos de la situación de enseñanza/aprendizaje: el elemento animador de la pedagogía que otorga una calidad especial al mundo del padre y el niño o de los profesores y los estudiantes; el elemento de la persona del profesor sin el cual la situación pedagógica no puede existir; y el elemento de contingencia omnipresente en todas las situaciones pedagógicas.

Por otra parte la solicitud y el tacto pedagógico son las habilidades conscientes que permiten a un profesor actuar de manera improvisada en las situaciones educativas, que siempre están cambiando. He ahí su importancia, ya que el tacto nos promete tener en la enseñanza la capacidad de ver las posibilidades pedagógicas en los incidentes ordinarios, y convertir aparentemente los incidentes sin importancia en significación pedagógica. El tacto da un significado a lo accidental.


2.- ¿Por qué se dice que el tacto deja huella en el niño?

Son muchas las experiencias de una persona que está madurando las que contribuyen positiva o negativamente en el carácter y la personalidad. Pero sólo los adultos que mantienen una relación pedagógica con la gente joven y que se acercan a ellos con intenciones pedagógicas hacen de la formación del carácter un verdadero aprendizaje. El carácter es la identidad distintiva que marca al individuo.


3.- ¿Estás de acuerdo en que el tacto en la enseñanza significa en parte ser sensible a la interpretación del niño? ¿Cómo sería un maestro con tacto, partiendo de la premisa anterior?
  
Sí, ya que un profesor debe ser experto en puntos de vista, perspectivas, actitudes, inclinaciones y orientaciones alternativas. Tienen que ser capaces de ver las cosas desde el punto de vista del niño, que suele percibir las cosas de forma diferente de los adultos.

La inteligencia en la enseñanza no es la inteligencia intelectual pura, la inteligencia en la enseñanza es sensibilidad solícita. Un profesor es inteligente cuando es capaz de detectar qué es lo que impide que el niño aprenda.

Un buen profesor sabe que cualquier situación de aprendizaje se experimenta de forma diferente según el tipo de alumnos. Lo que es negativo para un alumno puede significar un desafío positivo para otro.

Enseñar bien es difícil, especialmente porque no existen soluciones técnicas ni recetas preparadas o mágicas para las diferentes situaciones a las que se enfrentan los educadores.
4.- ¿Por qué los maestros con tacto se interesan por el interés del niño?

El interés es una palabra que describe la forma que tiene una persona de estar en el mundo. Interesarse por algo es tomar parte en algo o mantener una relación afectiva con algo. Estar interesado es estar intensamente entregado a algo o a alguien. Una asignatura que me interesa es una asignatura que me importa.

Sin embargo, para los estudiantes, la escuela resulta a menudo aburrida. La experiencia del aburrimiento o el hastío significa tedio, adormecimiento, letargo y pasividad. En ese ambiente no puede tener lugar ningún aprendizaje significativo. Por contraposición, el interés va acompañado de atención, esfuerzo, disciplina, concentración y rendimiento: todos los valores que los profesores consideran esenciales para el aprendizaje. Un educador con tacto mantendrá viva y fortalecerá la capacidad de asombro que produce la actividad del niño.


5.- ¿Por qué crees que es importante generar autodisciplina por medio de la disciplina con tacto?

     En primer lugar, una persona disciplinada está dispuesta a aprender y a ser conducida al orden. Crear disciplina en los estudiantes o en uno mismo es crear las condiciones para el verdadero aprendizaje.

     Por otro lado, el profesor que necesita la disciplina del miedo es un mero instructor de la asignatura en cuestión, no un educador de niños.

     Sólo cuando la presencia de un profesor encarna la materia de forma personal, y cuando es capaz de mostrar a sus alumnos que existe una relación viva entre la asignatura y sus propias vidas, sólo entonces el ambiente de la clase puede cambiar de la disciplina autoritaria de la coacción formal al dinamismo vivo y a la animación apasionada. No existe mejor disciplina para un niño que este sentido de autodisciplina.


6.- ¿Por qué integrarías el tacto humorístico a tu estilo de enseñanza?

     El humor, pero el humor positivo, no el negativo, es un medio humano a nuestra disposición para aflojar, disolver, liberar o restablecer situaciones que se han vuelto improductivas desde el punto de vista pedagógico. El humor con tacto es una forma de decirle al niño la verdad sin hacerla menos verdadera. El niño no experimenta la verdad que se le proporciona con humor como una sentencia que machaca, denigra o condena.

     El humor es un mecanismo maravilloso para mantener un ambiente relajado, amistoso, abierto, solidario entre el profesor y los alumnos. El humor es bueno cuando la risa viene del afecto, de la compenetración o del amor. Cuando el grupo entero se ríe junto, la risa parece caldear el espacio compartido con un sentido de comunidad, de unión. El buen humor une a la gente relajando el ambiente.
     Esto no significa que el humor consista en ser tolerante con las cuestiones equivocadas o perniciosas, o que el humor deba iluminar los problemas que requieren una atención seria, sino que el humor nos permite tratar con tacto a los niños en las situaciones en que necesitan de nuestra orientación.

¡Uff! Cuantas cosas hace el humor, por eso me agrada, y por esas razones importantes es por lo que haría al tacto humorístico parte de mi estilo de enseñanza y de mi persona.


7.- ¿Cuál es la importancia de la experiencia y la reflexión con respecto a la formación del tacto de la acción solícita?

Cuando reflexiono desde un punto de vista pedagógico sobre mi vida cotidiana con niños, descubro mi naturaleza pedagógica, sus límites y sus posibilidades.

La habilidad de la percepción pedagógica es inherente a la solicitud y al tacto que aprendemos mediante la práctica de la enseñanza, pero no simplemente enseñando. Llegamos a incorporar en nosotros el tacto por medio de experiencias pasadas seguidas de las consiguientes reflexiones solícitas sobre esas experiencias pasadas. Reflexionando adquirimos la sensibilidad y la perspicacia de diferentes maneras, como a través de la literatura, el cine, las historias de los niños, las historias sobre los niños y las reminiscencias de la infancia.

La experiencia de reflexionar sobre la experiencia pedagógica pasada me permite enriquecerme, hacer más solícita mi futura experiencia pedagógica. Y de muchas formas auto superarme personalmente.


¿Te consideras un maestro que ha utilizado el tacto en la enseñanza?