Tuesday, April 23, 2013

Resumen Ética para Amador.


Ética para Amador

            Los humanos somos los únicos animales racionales y como tales, tenemos sentimientos, necesidades, gustos e intereses, que varían dependiendo de la persona que somos y de la situación que vivimos, pero coincidimos sin importar la edad –jóvenes o viejos, niños o adultos- en tener límites, límites en paciencia, en acciones y libertades.

            El libro de “Ética para Amador” describe las palabras/enseñanzas que todo padre desea inculcarle/transmitirle a su hijo,  porque en base a mi experiencia y al autor mismo, los padres sienten el deber de dejarle algo provechoso a sus hijos para su vida y más allá de la supuesta obligación, lo hacen por el amor inmenso y suficiente que sienten por ellos, y que los motiva a darles consejos, ejemplos que lo guíen a alcanzar la felicidad, una felicidad que finalmente dependerá de ellos mismos, de la voluntad propia de cada ser humano.

            El texto habla sobre tener confianza en uno mismo, saber escuchar, retomar las experiencias de otros y las propias para ser mejor y no basarse simplemente en los libros, ya que la vida no tiene recetas sino secretos por descubrir, que se van aprendiendo conforme se vive y conforme se aprende de nosotros mismos y de los demás.

Capítulo 1 “De qué va la ética”

            Todo lo que aprendemos lo hacemos por voluntad propia, bueno casi todo, si algo te interesa o te motiva, la chispa prende los deseos de saber más y es así como todos poseemos conocimientos sobre distintos aspectos de la vida, y sin embargo, no tenemos la capacidad de poseer todos los saberes del mundo. Es por ello, que cada uno elige lo que le interesa saber y puede vivir ignorando otros conocimientos.

El autor manifiesta que “se pueden vivir” sin saber algunas cosas, pero que otras son necesarias para vivir; como por ejemplo, saber:

1-      Distinguir entre lo bueno y lo malo (Algunas cosas nos convienen y otras no);
2-      Existen criterios opuestos  respecto a qué debemos hacer (no hay recetas ni manuales a seguir para tal o cuál situación, depende);
3-      Todos tenemos opiniones propias y cometemos errores;
4-      No todos están de acuerdo con todos;
5-      La vida es el resultado de lo que quiera cada uno y a diferencia de todos animales, los seres humanos tienen la capacidad de decidir, de actuar conforme a sí mismos, en eso radica su libertad, que  no es ilimitada. Nuestra libertad tiene límites.

            La vida es complicada, a veces lo malo es bueno o viceversa, todo depende de la situación y de la actitud de la persona, la cuál depende de la educación que ésta tenga y de sus estructura humana.

            Considero que la vida no solo está determinada por el medio, sino que cada uno la determina con su voluntad propia. A veces existen cosas que el medio nos impone, como las catástrofes y los accidentes, cosas que no siempre dependen de nosotros. Pero pese a ello, lo que constituye principalmente nuestra vida es lo que nosotros hemos decidido.

            Todos los hombre somos libres, libres de decidir, de actuar, de pensar, de expresarnos, etc., poseemos una libertad pero no total sino con límites, ya que no es posible hacer lo que uno quiere siempre, ya que existen muchas personas, no somos los únicos; por tal razón debemos de aprender a ser libres y recordar que nada es seguro, la complejidad humana radica en que nunca sabemos cómo actuará tal persona, puesto que cada hombre es distinto y único.

Se dice que la vida de cada uno es propia, depende de sí, no existen recetas de acción para la vida en general ni mucho menos para cada situación, debido a que cada vivencia es única e irrepetible. No tenemos un solo camino sino varios, y cada uno se forja el suyo, no podemos hacer cualquier cosa que queramos y no estamos obligados a hacer una sola cosa.

6-      No somos libres de elegir lo que nos pasa, somos libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo;
7-      La libertad es elegir dentro de lo posible, la omnipotencia es conseguir lo imposible.

En sí, los seres humanos somos animales pensantes y libres, que podemos determinar  “en parte nuestra forma de vida”, escoger entre lo bueno y lo malo según nuestra visión y conveniencia, al hacerlo a veces nos equivocamos, por ello es necesario abrir bien los ojos y pensar detenidamente en lo que hacemos, en las causas y consecuencias, para equivocarnos lo menos posible.

Capítulo II “Órdenes, costumbres y caprichos”

La vida es compleja, porque tiene muchos matices, situaciones que no tienen una respuesta específica de solución o acción, a veces mentir es bueno, a veces decir la verdad es malo, no tenemos claro lo que nos conviene, todo es un poco confuso y aún más si no hay pasos a seguir, se va aprendiendo conforme se vive, aunque podemos aprender de los demás.

En la vida a veces existen dilemas, cuando debemos elegir entre 2 opciones aunque no deseemos hacerlo, es entonces cuando reflexionamos la situación, y después, decidimos a favor de que aquello que consideramos mejor sin demorarnos demasiado.

Afortunadamente no nos dedicamos a pensar demasiado lo que hacemos, hay cosas tan rutinarias que no necesitamos reflexionar mucho sobre ellas, porque como dice el autor “darle demasiadas vueltas a lo que uno va a hacer nos paraliza”.

8-      Todo comportamiento tiene un motivo (razón para hacer algo)

Existen distintos tipos de motivación en nuestra vida, en nuestras acciones:
-      Órdenes: mandan a hacer tal o cual cosa
-      Costumbres: hacer siempre lo mismo porque sí
-      Caprichos: hacer algo por pura gana
-      Funcionales: inducen gestos como instrumento para conseguir algo

Los 3 primeros tipos de motivos, inclinan la conducta humana en una dirección u otra, explican la preferencia al hacer de cada uno; su peso en cada ocasión varía y condiciona.

La fuerza de las órdenes, provienen del miedo a los castigos, del afecto y la confianza también; por ello los hijos obedecen a los padres.  Las costumbres provienen de la comodidad de seguir la rutina y del interés de no contrariar a otros (presión), o de órdenes como las modas; ambos motivos coinciden en que vienen de fuera y se imponen sin permiso. En cambio, los caprichos son propios, brotan de adentro de uno mismo, nos hacen sentir libres. No siempre seguir las ordenes o hacer lo de costumbre funciona, a veces debemos actuar al momento dejando de lado lo que nos limita, hacer aquello que sea mejor.

Todos vamos en el mismo barco…tenemos que vivir, decidir y aceptar las consecuencias de nuestro actuar.

En sí, todos tenemos razones que nos hacen actuar de tal o “x” modo, a veces porque nos lo ordenaron así, otras porque eso hacemos siempre y a veces por simple gusto, pero al final de todo volvemos al hecho de que buscamos la felicidad, y para alcanzarla tenemos que ejercer la libertad.

            Me gustó mucho el apartado final de éste capítulo, porque menciona que existen 4 principios de la moral:
-      filosófico: hacer el bien por el bien mismo
-      religioso:  por amor a Dios
-      humano: por amor propio
-      político: por amor a la sociedad        (Lichtenberg)

Capítulo III “Haz lo que quieras”

            La libertad tiene límites, porque lo que hacemos no siempre es lo que queremos, tenemos que hacer lo que nos mandan (padres, superiores y/o leyes), o lo que se acostumbra.  No obstante, las órdenes, costumbres y caprichos son buenos en cualquier situación, a veces no bastan como razón para actuar de tal modo y requerimos ir más allá, reflexionar sobre lo que es mejor para todos.
Las situaciones complejas de la vida nos invitan a reflexionar sobre lo que es más conveniente hacer aunque sea lo contrario al deber, lo anterior es el ejemplo más claro de que Somos libres, no esclavos del deber ser, de los adultos, del medio que nos rodea, de nuestros caprichos, sino libres para decidir por nosotros mismos.

            El arte de la vida radica en aprender a elegir por nosotros mismos y pensar bien lo que hacemos, sin olvidar que no estamos solos y que no existe un modelo de hombre a seguir, que debemos hacer lo mejor posible en cuanto a nuestro actuar, para acercarnos a lo que sería el hombre bueno. 

            Lo bueno depende el punto de vista, de la situación, de la cultura (tiempo y lugar), del motivo; el problema que tenemos los hombres al actuar es que no tenemos un modelo a seguir, no sabemos para que servimos y por ello cada uno debe encontrar la manera de alcanzar la felicidad en base a actos dignos y acordes a la moral establecida.

            En la vida, debemos hacer lo que queramos sin olvidar que hay límites y cosas que no se deben hacer, pero finalmente todo depende de uno, de lo que uno realmente quiere.

Capítulo IV “Date la buena vida”

            Para aprender a vivir la vida, basta vivirla, vivirla por uno mismo, sin someterse a lo externo.

            “Haz lo que quieras” no es hacer realidad los caprichos humanos sino algo más, es hacer lo que uno desea, poner en una balanza y escoger las prioridades que forjarán nuestro camino y harán realidad una vida plena, una vida que no depende de otros sino de uno mismo;  los hombres queremos muchas cosas, pero en definitiva quieren darse buena vida, estar contentos, con salud, con amigos, libres, etc.

            Los hombres entonces, buscamos una buena vida en relación con nosotros mismos y con los demás, porque somos una realidad cultural que necesita de los otros, del lenguaje para hacernos humanos mutuamente y alcanzar la buena vida, porque no podríamos ser felices solos, la vida es vida porque todos estamos conviviendo.

Capítulo V “¡Despierta, baby!”

            Hacer lo que uno quiere no siempre ayuda a conseguir una buena vida, porque tener dinero o poder no te da la felicidad ni la compañía de quienes deseas; lo que uno quiere debe valer la pena, debe ser algo que trascienda lo simple o lo básico, algo que busque la esencia de las personas y no de las cosas. Porque el error de la vida es considerar a las cosas materiales como lo más importante o a las propias personas como cosas.

            La vida es compleja, las cosas son buenas pero jamás sustituirán a las personas, todos queremos la felicidad pero para alcanzarla debemos respetar y tratar bien a los demás, evitar el materialismo porque al final de la vida eso no importa, lo que vale la pena son las relaciones que tienes con las personas, lo externo no importa, lo que uno siente por dentro es lo importante, el afecto, el respeto, el amor de la gente es lo que hace de la vida hermosa. Las cosas no te dan felicidad.

            Si quieres alcanzar la buena vida, piensa por ti mismo, busca tus sueños y deja en paz lo que piensen los otros, tu vida es tuya y sólo tú debes vivirla, trata a las cosas y a las personas como tal; disfruta de la humanidad vivida entre personas. El punto de la vida es reflexionar, que quieres y luchar por ello, priorizar  y no vivir de cualquier modo, sino  vivir de manera única y diferente. 

Capítulo VI “Aparece Pepito Grillo”

            La obligación de los hombres es no ser imbéciles, no en el sentido de tonto sino de no querer nada y que te de igual, o de querer todo, o el de no saber  ni molestarse en averiguar que quiere, o aquel que sabe pero lo deja para después, o aquel  que se confunde.

            El punto es aprender a vivir, en concordancia con la ética, tener conciencia, saber que no todo da igual, que debemos saber que queremos y buscar evidenciar la libertad que tenemos y ser responsables en nuestro actuar. Para vivir bien, debemos ser egoístas, pensar en nosotros mismos y hacer lo que sea mejor para uno, ignorar las apariencias y mostrar nuestro bello interior.

            Todos tenemos conciencia, pero cuando no actuamos responsablemente y obramos mal, surgen remordimientos porque sabemos  que actuamos contra nosotros mismos, pero ante otros negamos tener la culpa y lo atribuimos a cosas externas, en cambio, cuando hacemos algo bien nos atribuimos los méritos y deseamos que los demás se enteren.

            La libertad exige responsabilidad, la responsabilidad es saber que cada acto te construye como persona, te define.

Capítulo VII “Ponte en su lugar”

Para vivir bien, debemos tratar a las personas como lo que son: personas, es decir, poniéndonos en su lugar, porque la vida no es vida sino convivimos con otros. La ética se interesa por cómo vivir bien la vida humana que transcurre entre humanos.

            Todos tenemos valoraciones y comportamientos diferentes debido a nuestro origen, por ello la distinción entre lo malo y lo bueno es distinta aunque existan criterios de justificación, por tal razón, debemos siempre de ponernos en el lugar del otro porque  nos convienen para vivir humanamente, ya que lo más provechoso de ello es su complicidad y afecto.

            Ponerse en el lugar de otro significa comprenderle, tomar en cuenta sus derechos, recordar que soy humano, tomarlo en serio y considerarlo como a uno mismo, sentir simpatía por éste y ver las cosas como él las ve, con la finalidad de alcanzar la buena vida.

Capítulo VIII “Tanto gusto”

            La vida está llena de placeres, sin embargo, no es bueno abusar de ellos, tanto gusto puede acabar con uno mismo. Lo importante es sentir alegría, que es la gratificación máxima de la vida, sentirse bien con uno mismo y buscar que los otros sientan lo mismo aunque seamos distintos.  

            Para vivir plenamente, debemos evitar el miedo al placer porque nada es malo sólo por el hecho de que te dé gusto hacerlo; sin embargo, debes buscar los placeres de hoy, todo aquello el presente que se pueda gozar, disfrutar todo lo que te rodea y sobre todo tener control sobre dichos placeres. Cuando usas un placer enriqueces tu vida y ésta te gusta más, pero existen algunos placeres que causan daño, por ello éstos deben evitarse porque son castigos disfrazados de placer. La ética consiste en apostar a favor de que la vida vale la pena y hasta las penas vale la pena vivir, ya que mediante las penas podemos alcanzar los placeres de la vida.

            Gozar es vida, si quieres vivir goza, no te amargues, comprende y ayuda a otros a gozar.

Capítulo IX “Elecciones generales”

La ética sirve para mejorarse a uno mismo, es el arte de elegir lo que más nos conviene, en cambio, la Política busca lo mejor posible la convivencia social, aunque poseen diferencias: la ética se ocupa de lo que uno mismo hace con su libertad mientras que la otra de lo que muchos hacen; para la ética lo importante es querer bien y para la política lo que cuentan son los resultados de las acciones. La ética no puede esperar a la política.

9-      Todo proyecto ético parte de la libertad, sin la cual no hay vida que valga. Nuestro mayor bien es ser libres.
10-  Principio básico de la vida buena: tratar a las personas como lo que son, ponernos en su lugar y relativizar nuestros intereses para armonizarlos con los suyos. (justicia, dignidad).
11-  La experiencia de la vida nos revela la realidad del sufrimiento.

            Al final del texto, el autor manifiesta a su hijo la realidad de las cosas, que aprenderá de otros y por sí mismo, no sólo de lo que él le ha dicho.
           
            Finalmente,  la vida es única y vale la pena vivirla, a cada decisión debe antecederla la reflexión, la responsabilidad es parte de la libertad que solo los humanos poseemos y como tales, podemos cometer errores pero no morir en el intento, podemos luchar por tener una vida feliz pero para lograrlo debemos buscarla nosotros mismos, ya que no hay recetas ni manuales, cada uno va construyendo su persona y su destino, en base a la libertad que tenemos.



REFLEXIONES

            El libro habla sobre la vida de una manera muy amena, no es un recetario ni nada por el estilo, simplemente son las experiencias que un padre trata de transmitirle a su hijo, pero más que eso es algo que busca despertar en éste, su iniciativa, el ejercicio de su libertad para que pueda vivir la vida que desee, la cuál dependerá de sí mismo, de su esfuerzo, sueños y alegrías.

            Todos somos distintos, es cierto, pero como humanos compartimos la vida, por ello aunque por distintos caminos todos buscamos lo mismo, estamos en el mismo barco, buscamos la felicidad, no podemos ignorarnos, al contrario debemos actuar como hermanos, somos una misma especie que más que luchar por sobrevivir, busca vivir; vivir sin temor al placer, sin ataduras con la firme convicción de sentir alegría y paz.

            La vida es ejercer la libertad a la que tenemos derecho, es actuar responsablemente, vivir es no abusar de los placeres, vivir verdaderamente es sentir empatía con tus semejantes y sobre todo amar lo que te rodea y a uno mismo. Cada uno por sí mismo descubre los sabores de la vida…

NIMBE MORGADO RUIZ
11 de enero de 2007