Sunday, April 14, 2013

Pregunta Pedagógica.


Silvia Chacón Ramírez, Universidad de Costa Rica, Costa Rica
Email: schacon@cariari.ucr.ac.cr www.ucr.ac.cr


Aspectos generales de la pregunta pedagógica
Los docentes de educación preescolar suelen interpelar a los niños para averiguar cuánto saben de un tema, para detectar si han prestado atención, o para favorecer el proceso de construcción del conocimiento. Saber hacer preguntas constituye un instrumento importante para el maestro.

El papel del docente consiste en, ofrecer una ayuda para que el niño active y movilice los esquemas de conocimiento que posee, para ello es necesario que el educador tome como punto de partida los significados y contenidos que, con relación al tema, tienen los infantes.

Así el docente plantea la pregunta pedagógica que le permite al niño acercarse a la zona de desarrollo próximo que Vigotsky, citado por Barquero p. 137, (1997), define como, la distancia entre el nivel real de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver  independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial desarrollado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz.

Como lo manifiesta Vigotsky (1997) la educación influye en los procesos del desarrollo, y reestructura, de manera esencial, todas las funciones de la conducta. Desde este punto de vista se fomentará la actitud de autocuestionamiento y reflexión acerca de diferentes aspectos de la vida cotidiana.

Cuando la pregunta planteada genera dificultad para el niño y éste no la puede contestar, el docente debe replantearla simplificándola de tal modo que llegue a ser respondida. Así, a partir de ésta se replantea el proceso que permitirá al infante alcanzar el grado de desarrollo próximo, o bien, lo acerca a un conocimiento que no había sido logrado.

Esta habilidad de plantear la pregunta pedagógica es ignorada por muchos maestros.
Un inadecuado enfoque podría generar, en los niños, una respuesta simple que no estimule su proceso de reflexión. Por ello los docentes deben conocer algunas técnicas que lo induzcan a favorecer el desarrollo de la pregunta pedagógica en su clase.

El dominio de la técnica se favorece con una adecuada actitud y ejercitación que, por ende, ayudará a conseguir el estímulo de la actividad mental de los niños, uno de los objetivos de la educación inicial.

Dentro de esta concepción, el docente de educación preescolar debe estar consciente de que la utilización de la pregunta pedagógica es un instrumento valioso para favorecer el desarrollo de las estructuras mentales de los niños, así como estimular procesos de reflexión, autonomía y autocuestionamiento.

Con base en lo expuesto, es importante que el educador lleve a la práctica algunas ideas que le ayuden a plantear preguntas que favorezcan la construcción del conocimiento, por parte del niño.

Primero, es fundamental que el maestro tenga en cuenta la causa y la finalidad de la pregunta, ya que, de esto depende la formulación que puede conducir a la creación de pensamientos convergentes o divergentes.

También es valioso tener presente la metodología que se utiliza, de tal modo que ésta estimule la capacidad de pensar, y se promuevan en el aula situaciones óptimas para que el niño tome decisiones, resuelva conflictos y enfrente la vida lo mejor posible.

Utilizar, adecuadamente, una pregunta le ayuda al niño a simbolizar toda una estructura mental, que luego expresará por medio del lenguaje. (Thuel, 1995)

Huck y otros (1976) plantean diferentes niveles y tipos de preguntas:

  Las netamente de memoria, en las que se le puede cuestionar al niño acerca del recuerdo de una poesía, describir una escena de un cuento escuchado, decir el nombre de algún personaje o lugar. Las interrogantes posibles por utilizar pueden ser, ¿qué?, ¿dónde?, ¿cuándo?, y ¿quién?

  Cuando la pregunta es de comprensión, ésta es semejante a la de memoria pero la diferencia radica en que se espera que el niño represente la idea de una forma distinta de la dada originalmente. Por ejemplo, hacer un dibujo o dramatización para expresar la respuesta.

  Con respecto de las preguntas de interpretación, se le solicita al niño ir más allá de la información dada para que la organice, compare o contraste en situaciones similares, éste relaciona la información suministrada con otra de referencia. Se pueden utilizar
cuestionantes como, ¿porqué? o ¿cuándo?.

  Las preguntas de aplicación son aquellas en las cuales el niño hace una aplicación directa del conocimiento, destrezas o criterios aprendidos previamente a una situación nueva. También podría abarcar la identificación y solución de un problema. La pregunta en este nivel, se puede plantear de la forma siguiente ¿cómo puede usted...?

  Con respecto de la pregunta de análisis, se debe aplicar el razonamiento inductivo o deductivo. Por esto, el niño de edad preescolar puede tener dificultad en este nivel, por tanto, deben plantearse preguntas como ¿cuántos? ¿Porqué? o pedirle que compare.

  Con respecto del nivel de síntesis, el niño debe decir, con sus propias palabras, una información dada. Claro está, en forma concreta.

  Por último con respecto de la evaluación se espera que el niño emita un juicio de valor acerca de una situación previamente presentada.



Consideraciones generales para plantear preguntas en la clase.

Cuando se hacen preguntas en el aula es pertinente tomar en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Utilizar una adecuada entonación, voz clara y suficientemente alta, de manera que todos puedan escuchar.
  • No nombrar a los niños en un orden específico, como por ejemplo el orden de ubicación.
  • Dirigirse al grupo en general.
  • Considerar el grado de desarrollo de las estructuras mentales de los niños, más que su edad cronológica.
  • Fomentar un ambiente de respeto mutuo frente a las ideas de los demás, para ello es importante no interrumpir al niño que esté participando.
  • Si la respuesta es un sí o un no, someterla a un porqué o a un cómo.
  • Plantear adecuadamente la pregunta, hacerla suficientemente específica, de manera que el niño tenga la posibilidad de responder.
  • Tener presente que las preguntas que se formulen conduzcan al desarrollo de los objetivos que el docente se propone. Por ejemplo:
  • Para predecir: ¿qué creen ustedes que ocurriría si...?
  • Par diseñar: ¿cómo procederían ustedes para comprobar su idea?
  • Para sondear vocabulario: ¿alguien sabe qué palabra se utiliza para describir este objeto, fenómeno, planta, animal u otros?
  • Dar tiempo de reacción al niño. Para Carballo (1983) no existen tiempos de reacción fijos para cada persona ni para cada edad cronológica, el dar este tiempo significa respetar la naturaleza de las vivencias, promover su libertad, espontaneidad y confianza en sí mismo.
  • Tener cuidado de no introducir la pregunta con el nombre del niño. No obstante, esta forma de preguntar tiene su justificación en algunas ocasiones, pero ésta exige directamente la concentración de la atención del infante determinado, dejando al margen el análisis de otros estudiantes quienes saben que muy probablemente no serán llamados a responder.
  • Promover la participación de todos los niños y estimular a los más tímidos.
  • Plantear la pregunta de tal modo que no involucre la respuesta.

Polanco (1973) propone algunas características que enriquecen estas consideraciones, entre ellas se puede citar las siguientes:

  • Elaborar la pregunta con un lenguaje claro y conciso adecuado con la edad de los niños.
  • Estimular el pensamiento creador, sin enfatizar en la memorización.
  • Las preguntas deben tener continuidad, es decir seguir el orden lógico para que el niño logre comprender el asunto por tratar.
  • Las preguntas deben ser cortas y retadoras.
  • No deben plantearse en forma negativa.
  • No elaborar preguntas que puedan responderse con monosílabos, ya que, a menudo no  conducen a la reflexión.
  • No iniciar con muletilla como: bueno, bien.
  • Centrar las preguntas en una idea. No hacer dos preguntas al mismo tiempo.

La construcción del conocimiento, por parte del niño, se estimula mediante preguntas que impliquen un esfuerzo de comprensión y de actuación que lleven a modificar sus estructuras mentales.

En este proceso, el docente debe saber descubrir el momento apropiado para cuestionar a sus alumnos y el momento para observar sus interacciones con el medio, lo que le permitirá conocer el nivel de desarrollo de sus estudiantes.

Asimismo, se recomienda propiciar actividades en las cuales, a priori, se promueva el pensamiento divergente por medio de la pregunta pedagógica. La estructura de esta técnica se puede modificar según sean las características del grupo, con: poesías, cuentos o adivinanzas. También es importante tener en cuenta las consideraciones que procuran la eficiencia del proceso.



Reflexión final

Como reflexión final es importante que el maestro aproveche el momento adecuado para favorecer la imaginación y creatividad del niño, así como propiciar situaciones que contribuyan con la construcción del conocimiento, sin olvidar que cada niño tiene su propio ritmo, y que éste varía dependiendo de las experiencias y estímulos que haya tenido.

Además es necesario:

  Tener presente que el error es una fuente de aprendizaje, la cual hay que aprovechar y no recriminar como algo dañino.

  El docente debe ser consciente de que el alumno tiene dentro de él un potencial que a través de preguntas pedagógicas puede ser aprovechado y valerse del mismo para la construcción del conocimiento.

  Ante una pregunta, suelen surgir variadas respuestas y probablemente todas pueden ser válidas, esto le ayuda al niño a entender que en diversas ocasiones no existe una única alternativa ante una situación dada.

  Aprender a plantear preguntas pedagógicas a los alumnos no siempre resulta fácil, probablemente porque no se está acostumbrado, pero con entusiasmo y perseverancia, poco a poco, se puede lograr.