Thursday, April 18, 2013

La curiosidad como medio para el aprendizaje.


Los Niños y su Curiosidad.

Por Alejandro Valdés Hernández.

La curiosidad de los niños por conocer su entorno es muy grande, algo innato de su edad, y que sirve como una palanca o un excelente medio para que él aprenda y conozca plenamente lo que le rodea. Esta es la motivación para realizar actividades de observación, búsqueda y exploración, convirtiéndolas en labores agradables y sumamente productivas para los pequeños.

Durante la búsqueda, su curiosidad se hace presente, empezando a explorar y buscando especimenes dignos de su atención, aquellos que por alguna razón se les hacen interesantes conocer y entender.

Y es aquí, donde uno como maestro debe de saber aprovechar esta actitud, y seguir propiciándola. Siempre jugando el papel de guía, pero sobre todo de motivador para estimular a los niños ha indagar y explorar en todo. En este caso, el maestro para motivar a los niños, tendrá que presentar una situación atractiva al desarrollo cognitivo y a los intereses personales del grupo dirigido a conocer algo nuevo o ya visto, pero desde otra perspectiva; introduciendo a veces de manera oculta, una situación de reto o de misterio para que los infantes se sientan mas atraídos por la actividad y su curiosidad se vea más estimulada.

Inevitablemente, surgen durante la actividad infinidad de interrogantes, sobre todo si la curiosidad y la capacidad de observación de los niños han sido estimuladas y desarrolladas. Lo ideal es que así suceda, ya que su resolución conlleva a la construcción de un conocimiento significativo en el alumno. Pero, ¿cómo resuelve estas interrogantes? Interesantemente, nos podemos percatar que los niños, cuando tienen alguna duda, cuentan con una gama de mecanismos para contestarla. Una de ellas es la pregunta directa a una fuente confiable de conocimiento, en estos casos el profesor, sus padres u otro adulto

Otro muy importante, es la pregunta a sus compañeros, de la cual, por medio de la retroalimentación, pueden llegarse a conclusiones muy acertadas e interesantes. Una más, es la misma exploración y análisis que hace el niño de la interrogante, elaborando relaciones y construyendo respuestas, ayudándose de sus conocimientos previos. O solamente, se concretara a buscar lo que necesita saber en algún libro. De cualquier forma, el niño obtiene productos de suma relevancia para su desarrollo cognitivo.

Se continúa entonces, la segunda fase. Aquí es necesario que los maestros organicen actividades  para aprovechar el interés de los niños por el estudio del tema. Por ejemplo, realizar una lluvia de ideas, en donde todos tengan la posibilidad de participar partiendo de su experiencia y resultados de la recolección de “especímenes”, actividad dirigida directamente al tema a tratar, de la cual se pueden extraer algunos argumentos que conformaran nuestro punto de partida.

Otra actividad, es que los “especímenes” sean expuestos todos al frente del salón, permitiendo a los niños que los observen e incluso que comenten entre ellos; y en la medida de lo posible, que los toquen, escuchen y/o huelan. Posteriormente, solicitar que los describan, y que mencionen semejanzas y diferencias. Elaborando un cuadro con las participaciones, organizándolas de tal manera que expliquen por sí solos el tema a tratar, complementando en caso de ser necesario.

La actitud que debemos tomar los maestros ante la participación de los niños y las niñas durante el trabajo de clase es siempre de trato amable y respetuoso, escuchando y atendiendo a sus comentarios, pero lo más importante, orientándolo a la construcción de un conocimiento, no corrigiendo severamente sus errores, sino retomándolos para que el mismo los corrija mientras nosotros lo guiamos. Lo indispensable es que nuestro trato propicie la confianza del niño a expresarse libremente, creando un ambiente armónico y de confianza.

Es necesario tomar en serio lo que le interesa al niño para iniciar la construcción de un conocimiento significativo. Posteriormente, es necesario conocer a fondo estos intereses, para poder aplicar esta información en actividades y dinámicas.

El conocimiento esta formado de cosas de la realidad, y los intereses de los alumnos son por algunas cosas de la realidad, inevitablemente, podemos utilizar esta afición para dar una enseñanza. Claro, todo dependerá de la creatividad del maestro.

Para concluir, me es menester mencionar que la curiosidad, la participación y el interés de los niños son actitudes que ellos manifiestan como algo natural de su edad, y que si sabemos aprovecharlas, el estudio de cualquier tema se facilitara en gran medida. Evitemos que nuestras actitudes lo inhiban.