Friday, April 12, 2013

Definición de la Escuela Unitaria


La escuela unitaria. Su definición.

            Muchos maestros al iniciarse en el trabajo docente se encontrarán responsabilizados de una ESCUELA UNITARIA; es decir, solos ante la conducción de niños de diferentes edades y niveles. Dedicados a encauzar el aprendizaje y a propiciar el desarrollo integral de alumnos de distinta preparación pedagógica, procedentes de medios económicos y familiares desiguales, y en muchos casos, carentes de educación preescolar alguna.

            La Escuela Unitaria es una realidad mundial que se encuentra principalmente en el medio rural y en contadas ocasiones en el medio urbano. Su existencia responde a circunstancias tan variadas como particulares son las condiciones del medio donde se ubica.

            Se han usado expresiones como: “Escuela de maestro único”, “Escuela unitaria”, “Escuela mínima”, “Escuela de concentración”, etc.

            “La Escuela Unitaria debe ser la institución monodocente que corresponda a las necesidades educativas de pequeños núcleos de población, con frecuencia dispersos, en la cual se imparte educación primaria en forma simultánea: peculiar en cuanto a su organización, funcionamiento y técnicas, a fin de integrar una comunidad escolar para proteger a los educandos e incorporarlos a la cultura nacional” (CREFAL, 1997, PROF. EZEQUIEL ARROYO R. e INDALECIO LÓPEZ S.).

            “Es una escuela de maestro único que atiende a grupos humanos y que, consciente de la integralidad del hecho educativo procura la extensión y el afianzamiento del esfuerzo que realiza con los niños, mediante la promoción de toda la comunidad”. (ABNER PRADA M., 1964).

SUS CARACTERÍSTICAS:

            Las condiciones que se han definido en diferentes reuniones de estudio para el caso, como distintivas de la Escuela Unitaria correctamente organizada, son las siguientes:

a)      Estar bajo la responsabilidad de un solo maestro.
b)      Contar con un número limitado de alumnos (se recomienda que no sea mayor al promedio con el que trabaja el maestro de tipo urbano en una escuela completa).
c)      Utilizar técnicas pedagógicas especiales para la conducción simultánea de grados, adecuadas a la diversidad de edades, niveles y personalidades de los alumnos que a ella asisten.
d)     Constituir en sí misma una verdadera comunidad escolar completa en sus relaciones, propósitos y realizaciones en íntimo contacto con las necesidades y requerimientos de la sociedad.
e)      Integrar una parte sustancial de la comunidad donde se ubica, proyectando su acción educadora a través de los discípulos y directamente sobre la población, la que verá en ella una fuente autorizada y objetiva de superación y progreso, y le otorgará colaboración y ayuda, a fin de que, como institución educativa, sea constantemente mejorada.

Características tales que en la realidad no todas las unitarias reúnen, pues aunque existen todavía en algunos medios urbanos y suburbanos, son más propias del medio rural, de micro comunidades con población dispersa, la mayoría de las veces marginadas a las que, por razones económicas no se envía más que un solo maestro. “Sigue siendo aún, para muchas zonas de todo el mundo, la única solución al problema educativo” (Prada Abner M., 1964).

La discreta unitaria, instalada a veces en locales improvisados, prestados o en construcción, puede ser completa y albergar en su seno a la totalidad de los grados de la educación básica, o bien ser incompleta y atender a uno o más niveles, sin llegar a cerrar el ciclo.

SUS OBJETIVOS.

No obstante las adversas circunstancias que a menudo la limitan, la aspiración invariable de la escuela monodocente será satisfacer a cabalidad las características señaladas como propias, OFRECER A LOS NIÑOS DEL LUGAR DONDE SE ENCUENTRE, LA EDUCACIÓN PRIMARIA COMPLETA, ACERCARSE A LOS ALUMNOS, sin que éstos tengan que hacer jornadas agotadoras para allegarse la preparación elemental que por derecho universal les corresponde, como viene sucediendo en sitios cuyo recurso organizativo ha sido la concentración de escuelas o la concentración de niños por medios a veces ajenos e inaceptados por los padres.

Lograr tales propósitos va a depender de tres factores importantes:

1.      La preparación, orientación y responsabilidad del maestro.
2.      El número de alumnos, y
3.      El apoyo que las autoridades destinen a este renglón educativo.

a.                LA PREPARACIÓN, ORIENTACIÓN Y RESPONSABILIDAD DEL MAESTRO. Porque si el profesor de escuela unitaria posee un criterio pedagógico científico, si domina la metodología correcta para el tratamiento didáctico de los contenidos de aprendizaje de manera simultánea y si cuenta además con una ideología progresista que lo impulse a lograr en sus alumnos actitudes de superación permanente y de auto educación, tendrá siempre clara la meta por alcanzar y procurará por sus medios y los de la comunidad, superar los obstáculos que se le presenten para cumplir con su delicada tarea.

b.                EL NÚMERO DE ALUMNOS: Porque si se acepta que técnicamente se puede esperar una labor efectiva cuando el maestro tiene a su cargo de 30 a 40 alumnos en un solo grado, en la escuela unitaria que éstos corresponden a diversos niveles de escolaridad, así como a desarrollos desiguales, la situación se complica, y si a esas diferencias internas de grupo se les aumenta la cantidad de niños que en ocasiones llega a ser de 100 o más por maestro, se concluirá que así es imposible desplegar una labor fructífera.

Cuando en un lugar determinado ya hay más de 50 niños en edad escolar, es el momento de ofrecer la solución correcta; proporcionar un nuevo maestro que venga a reforzar al unitario para convertir a la escuela en bidocente, de tal manera que junto con el crecimiento de la comunidad y sus servicios, así como de la población infantil, la escuela crezca en personal, en aulas y en instalaciones hasta llegar a transformarse en un plantel totalmente conformado.

Pero en aquellas localidades cuyas características demográficas son tales que el total de grados no excede los 45 alumnos por varios años, con buena organización y las técnicas pedagógicas adecuadas, la escuela unitaria se realiza a plenitud; es decir, completa.

c.                EL APOYO QUE LAS AUTORIDAD PRESTEN A ESTE RENGLÓN EDUCATIVO: Porque a la inversa de lo que debiera haber sido desde hace mucho tiempo, en algunos países la escuela rural unitaria ha sido la más olvidada, la más ignorada, cuando no la menospreciada, a diferencia de otros, especialmente los europeos, en donde la institución recibe una política educativa preferencial.

Para el maestro de escuela unitaria cuatro son los aspectos principales que puedan servirle como estímulo para el mejor desempeño de su labor:

1°.- El técnico.
2°.- El administrativo.
3°.- El económico y
4°.- El social.

1°) El técnico, que consistiría en recibir oportuna y permanentemente orientaciones y materiales así como posibilidades de superación profesional y de intercambio de experiencias con colegas y especialistas del área.

2°) El administrativo, que sería el reconocimiento escalafonario justo por la múltiple y significativa tarea desplegada en lugares alejados o incomunicados.

            3°) El económico, que correspondería por lo menos a un sueldo doble del que recibe el maestro común de grado, dada la envergadura de su empresa.

            4°) El social, que lo constituiría el reconocimiento manifiesto de la comunidad, de las autoridades y de la sociedad en general, por el valor cualitativo de su trabajo.
SUS ALCANCES:

            La escuela unitaria pues, nace incompleta, pero su evolución natural en los pequeños poblados donde se encuentra tiene enormes ventajas tanto para los niños como para la comunidad en general, ya que de manera simultánea a la transformación intrínseca de la primaria se irán dando los cambios progresivos en los servicios e instituciones de apoyo a la población que redundarán en su beneficio. De lo contrario, si el maestro sólo ofrece un mínimo de la escolaridad como a menudo sucede todavía, la gente campesina se conformará con esa elemental preparación que con los años se perderá y no será útil para nadie… El analfabetismo por desuso seguirá siendo un fenómeno “natural” y a juicio de los padres de familia bastará con que los niños aprendan a leer, a escribir y a contar en no más de tres años, para que después se dediquen a realizar labores productivas que refuercen la economía familiar y a olvidarse siquiera de la posibilidad de cursar su educación básica.

            Si bien el problema económico anteriormente no lo va a resolver la Escuela por principio, sino la transformación revolucionaria de nuestra sociedad en formas de vida más justas y equitativas, la Escuela Unitaria sí posee medios técnicos y flexibilidad administrativa que permiten al niño campesino hacer la educación primaria completa al ritmo que su personalidad y sus circunstancias lo determinen, así como también es de su responsabilidad, despertar tanto en los alumnos como en la propia colectividad el interés por alcanzar mejores alternativas de bienestar y realización.

            Por lo tanto, la importancia y los alcances de la Escuela Unitaria debidamente establecida y correctamente desarrollada tienen que verse a la luz de un enfoque social y humano altamente solidario y progresista.

            La propia U.N.E.S.C.O. en su XXIV Conferencia Internacional de Instrucción Pública celebrada en Ginebra, Suiza, en 1961, dada la presencia educativa tan elevada de escuelas de un solo maestro en todo el mundo, así como por las ventajas que la caracterizan, emitió por muchos años vigente la RECOMENDACIÓN NÚMERO 52 sobre ORGANIZACIÓN DE LA ESCUELA PRIMARIA DE MAESTRO ÚNICO que recoge trascendentes conceptos orientadores para aquellos países responsabilizados de ejercer una política educacional idónea en estas latentes realidades.